
“ser o estar, aun no lo tengo claro”
No es muy común que un humano pueda contemplar según que “sucesos” (si es que se puede aplicar ese concepto a esos otros “conceptos” suponiendo que “conceptos” sea un plural para este tipo de hechos que antes nombré como “sucesos”). La cuestión es que los vi, la cuestión es que los puedo contar. Y eso es realmente lo que me inquieta, porque desconozco de historias, cuentos, fabulas o simples anécdotas que tan siquiera nombren los hechos acontecidos. Quizá no soy el primero en observarlos, y quizá tampoco lo soy en contarlos, jamás he sido el primero en nada, el único consuelo que me queda es que tampoco soy el último.
Seamos sinceros, jamás algo así acontecería en la mente de un consciente. Al menos en la de un consciente que es consciente de que lo es según los cánones habituales de la consciencia que creemos conocer. No dudo de que seguro sucedería en la mente de un inconsciente, pero es que tampoco sé lo que acontece en la mente de los inconscientes, tal vez debido a mi inconsciencia inconsciente de su existencia. Lo sabes tu? Quizá eres medico. Quizá leíste en algún lugar que hacer, decir o dar a los inconscientes inconscientes de su inconsciencia. Quizá.
Yo lo que sé es que de todo eso no se nada. O si, precisamente si se nada. O sea, que si utilizáramos las palabras con un orden o lógica se debería de considerar que se algo, y no que se nada. Pero el problema es que no es así. Saber nada, implica la existencia de la misma, lo que es un contrasentido en si mismo. Al menos si has obtenido algún tipo de conocimiento a día del calendario cristiano de 31 de mayo de 2009. Mas allá imagino que por un tiempo seguirá siendo así, o no. Pero entonces estaríamos hablando del futuro, y el futuro es lo que ha de pasar, aunque sea nada, que ya sería algo, me entendéis el contrasentido y el mal uso de las palabras? Yo tampoco. Pero es así. Cuanto menos curioso. Lo que ha de pasar, contrariamente a lo que dicen las religiones de super seres inventadas, infundidas o incrustadas en sangre en la moral de los vivientes no está escrito, sino descrito. Esto es, lo que ha de pasar ha de pasar, pero no por ello ha de pasar sin que antes hayan tenido que pasar otras cosas.
Esto es acción y reacción. Son dos amantes odiados que simplemente son. Pero porque tienen que ser. Encadenados por su propia piel, donde no sabes cuándo empieza la de uno y sigue la de otro. Evidentemente que uno siempre está sujeto al primero, lo que no implica que el primero sepa lo que tiene que hacer porque es así, lo que hará el segundo. Normalmente se complementan en sus acciones y reacciones, cuando dejan de ser entes en si mismos. Es decir, siempre. Imagino (que ya es mucho) que tiene que ser un engorro estar siempre pendiente de los designios de un primero y jamás tener “libre albedrío” pero en cambio si sé que mas engorroso es tener que asumir las reacciones de las acciones cuando estas no han sido intuidas, analizadas o pensadas. Así que lo uno por lo otro.
Y creedme y veréis. Porque allí estaban como están y estarán, porque no tienen donde ir, porque no hay un donde donde no estén. Lógicamente. Lo mas paradójico del caos es que se cree que no tiene orden. Y creer es ordenar, aunque sea desordenando lo ordenado. Es decir, el caos no es el opuesto del orden, como si lo es el desorden. Alguien debería de decirle al caos que es el opuesto de la lógica. Pero eso no tendría lógica, y de eso se trata el caos.
Aunque aún, y eso es hoy no los conozco del mismo modo que si conocí a las acciones y reacciones, porque son plurales aunque sean una sola encadenada en dos. Son muchas porque son una, encadenada en dos. Ni siquiera la primera lo es, porque siempre actúa en consecuencia de la última de las cosas que hizo la segunda, por lo que la segunda siempre es la primera y la primera siempre es consecuencia de la segunda. Desde siempre, y para siempre. Por eso son una. Y siempre lo serán.
Ni siquiera el destino sabe que es quien ni porque ni para ni con qué motivo. Más que nada porque destino no existe. Sino que es. Porque solo cuenta las historias que pasan no las que pasaran o las que pasaron, que para eso ya están el pasado que ya no está y el futuro que no existe, aunque todos crean que ha de existir. Quizá no hoy ni ahora, pero luego si. En cambio si que se que lo que ha de existir no existe, por mucho que crea, sueñe o piense que si ha de existir. Lo que ha de existir no existe ni existirá, porque? Sencillo, porque en cuanto exista algo que ha de pasar, ya estará pasando (con lo cual ya no habrá de pasar sino que pasará) o habrá dejado de pasar, o sea de existir, y entonces será parte del reino de pasado, que no existe sino que existió.
Y de todo eso se encargan acción y reacción. Los cuales, asombrados por mi presencia ante la suya, me preguntaron
“Y tú, que haces aquí?
Y yo, les respondí
“Ser o estar, aún no lo tengo claro”

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